
¿Es en el foro romano donde realmente se discuten los asuntos de la ciudad?, ¿discutimos los asuntso de la ciudad entre todos?, ¿somos todos ciudadanos?.
Nuestra historia reciente en México, que apenas está tomando distancia de los ojos del historiador parece mostrar los peores momentos de la Roma antigua.
Un presidente que no termina por irse, quizá porque lo impide la constitución, un presidente elegido por una mayoría mínima, raquítica para tomar el poder y que no termina por llegar. La amenaza latente para las instituciones de un "presidente legítimo", quien no es otra cosa más que una pantomima de sí misma. Pero el problema de fondo es que tenemos un sistema político que no termina por irse y no hemos consolidado un nuevo régimen que nos satisfaga a todos, que nos permita consolidar nuestra nacionalidad.
Los tiempos nuestros recientes son tan ambiguos, ningún actor puede por sí mismo tomar el poder, estamos tan acostumbrados a la sujeción del caudillo que ahora que nos hemos liberado de él, de su figura, parecemos ciegos caminando por el foro romano.
