¿inicio?

Contra todos los pronósticos de caos y catástrofes que se habían planteado en el escenario político, finalmente el pasado 1 de diciembre en punto de las 9:46 de la mañana, Felipe Calderón tomó protesta de la presidencia de la república enmedio de las riñas en el recinto legislativo, tal cual lo indica la ley.
Contrario a todas las probabilidades y tentativas que se habían venido planteando, cambiar de sede, la ausencia de Fox, etc. Calderón está iniciando su régimen dejando en claro que va en serio el ofrecimiento de respetar la ley. Hasta el momento, todo parece marchar de acuerdo a la "normatividad" política-entendiéndola como el cumplimiento de las formas del viejo régimen presidencialista- e incluso, me atrevo a decir, llevando el cumplimiento de la ley a la normalidad, en un país que se ha caracterizado en el sexenio más reciente por el abandono más elemental de un régimen respaldado en el estado de derecho.
Quizá este primer tramo que nos había parecido uno de los más complejos en nuestra historia reciente, pues las condiciones del país parecen estar más crispadas que nunca, las diferencias económico-sociales hoy son más evidentes que nunca y la fragilidad que demostró nuestro régimen electoral en la reciente elección federal nos ha puesto a prueba.
Parece ser que el presidente Calderón ha entendido y tiene clara la responsabilidad histórica hacia adelante, la cual consiste principalmente en retomar las formas necesarias para el ejercicio del poder pero, al mismo tiempo, la necesidad de reinventar y reajustar el sistema político desde su interior y no enmedio de la crisis y la tormenta generada por las diferencias ideológicas tan acentuadas últimamente.
¿Cuáles son las tareas del presidente?, hay que decir que cualquier cosa que realice seguramente será puesta en comparación sobre todo con el último sexenio, que estuvo a la deriva porque el candidato Fox teniendo en sus manos la confianza del electorado para literalmente "sacar" al PRI de los Pinos negoció para no tener que llegar al rompimiento, con las consecuencias que eventualmente pudo haber traído.
¿Pero qué entonces no era esa la intención? purificar la vida del país en lo político para haber logrado pactar con los sectores más progresistas y modernistas, tanto en la derecha como en la izquierda, y no haberse acomodado en sobrellevar el sexenio. La historia nos ha enseñado que no serán nunca en automático los cambios, es necesario que los distintos sectores sociales empujen dichos cambios para lograr avances.
Calderón, asimismo, debe recorrer el país y estar presente en la escena pública. Claro, no hay que malentender que el presidente debe pensar el país en función de la popularidad, el inicio del sexenio siempre genera expectativas de cambio. Específicamente este relevo es interesante por el hartazgo ciudadano respecto del desgobierno del presidente Fox. La cuestión central aquí será el manejo y la relación del presidente con los medios, los cuales adquirieron mucho poder y capacidad de negociación. No está demás decir que el presidente debe haber de manera directa con la sociedad-cualquier cosa que por ella entendamos-, ser preciso, clara y acertado; esta última característica debe ser la más cuidada.

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